Enfermedades simples
Enfermedades parasitarias
Las enfermedades parasitarias al contrario de lo que sucede con las infecciosas, se caracterizan por sus manifestaciones lentas, insidiosas y poco espectaculares, por lo que en la mayoría de las veces pasa desapercibida por los criadores. Las infestaciones severas repercuten negativamente en la producción; los efectos se traducen en pérdidas económicas que los criadores no cuantifican.
Los factores epidemiológicos que contribuyen a la elevada prevalencia de ecto y endoparásitos en cuyes en las crianzas familiares son las deficientes condiciones higiénicas y sanitarias de los corrales, sobrepoblación animal, crianza promiscua con otras especies domésticas. Existe una alta susceptibilidad de los cuyes a infecciones parasitarias y ausencia de programas de prevención y control.
El parasitismo puede expresarse clínicamente en forma aguda, cuando animales jóvenes susceptibles ingieren gran cantidad de formas infectivas, que los puede conducir a la muerte. Sin embargo, en la mayor parte de los casos los cuyes son sometidos a una infección gradual a las cuales ellos se adaptan, no presentan síntomas clínicos y están aparentemente sanos. El animal no rinde con eficiencia, reduce su ganancia de peso e incrementa el consumo de alimento como compensación.
Parásitos de cuyes señalados en el Perú
Protozoos. La especie económicamente importante es la coccidiosis que es producida por la Eimeria caviae. Los animales más susceptibles son los cuyes jóvenes, principalmente después del destete. La sintomatología en los casos agudos se manifiesta por una rápida pérdida de peso, diarrea mucosa con estrías sanguinolentas y muerte, la cual puede suceder incluso en forma repentina sin la presentación de síntomas clínicos. Los animales que se recuperan de la enfermedad o los que han sufrido una infección moderada quedan como portadores y son una fuente permanente de infección.
En el país existen pocos informes sobre brotes clínicos de coccidiosis en cuyes, sin embargo, es probable que muchos casos clínicos hayan sido confundidos con salmonelosis que produce un cuadro patológico similar a la coccidiosis. Sin embargo se han observado brotes en cuyes después del destete.
El control de la coccidiosis debe estar orientada principalmente a la prevención de la enfermedad, evitando la sobrepoblación y una limpieza frecuente de la cama evitando la acumulación de humedad excesiva.
El tratamiento se hace a base de sulfaquinoxalina: 0,9 g/litro de agua, durante una semana.
Trematodos. La Fasciola hepatica, llamada vulgarmente «alicuya», se aloja al estado adulto en los conductos biliares. Este parásito es hematófago y sus formas inmaturas durante su migración producen una destrucción masiva del parénquima hemático. La infección se produce mediante la alimentación con pastos recolectados en zonas infestadas.
El cuadro clínico se manifiesta por anorexia, debilidad y muerte repentina. A la necropsia se observa ascitis, hígado congestionado y hemorrágico. El control es fundamentalmente de tipo preventivo, evitándose la alimentación de cuyes con pastos infectados, ya que la infección incluso leve con 10 metacercarias produce la muerte del animal.
El tratamiento curativo se hace a base de triclobendasoe (Fascinex): 10 mg/kg de peso.
Nematodos. La paraspidodera, el trichuris y el passalurus son parásitos específicos de los cuyes. Las infecciones parasitarias son mixtas, es decir, por varias especies parasitarias, cada una de las cuales ocupa un lugar determinado del tracto intestinal, produciendo trastornos con efectos nutritivos y fisiológicos variados.
Los nematodos con mayor prevalecía son la paraspidodera y el trichuris, cuya prevalencia es alta (80 por ciento). El passalurus (30 por ciento), el trichostróngylus y el heteraquis (28 por ciento), y la capillaria (14 por ciento).
Los síntomas en el caso de infecciones moderadas o masivas se manifiestan con anorexia, enflaquecimiento, pelaje erizado y sin brillo, diarrea que varia entre catarral y mucosa, prurito anal (trichurus y pasalurus). A la necropsia se puede observar que la mucosa del estómago, intestino y ciego se encuentra engrosada, edematosa, congestionada y, en algunos casos, con presencia de membranas necróticas fibrinosas. La gastroenteritis parasitaria es esencialmente una enfermedad de animales jóvenes, ya que los adultos desarrollan una resistencia relativamente sólida a nuevas infecciones.
El control debe estar orientado a una limpieza y remoción periódica de la cama, más la utilización de antihelminticos de amplio espectro como el Levamisol y el Higromix-B. Cuando se ha detectado el problema se aconseja realizar dosificaciones después del destete y repetir el tratamiento al mes. Y en reproductoras, 15 días antes de la parición, mediante la adición de un antihelmintico al alimento.
Ectoparásitos. Los parásitos externos constituyen otro de los factores importantes dentro de las enfermedades parasitarias. El grado de infección es intensa en las crianzas familiares, lo cual repercute negativamente en la producción. Existen tres grupos importantes de ectoparásitos en cuyes
Piojos. Son parásitos aplanados, dorsoventralmente de color amarillo pardo, que pasan todo su ciclo de vida en el cuerpo del cuy, el cual se completa aproximadamente en 23 semanas. Comprenden dos grupos, los piojos masticadores, Gyropus ovalis, Gliricola porcelli y Menacanthus stramineus. Se alimentan de células epiteliales descamadas o de la epidermis de la piel, algunas sin embargo se alimentan de sangre.
Los animales de recría son los más parasitados, tienen escozor y al rascarse se producen irritaciones. Los cuyes se muerden la piel y se frotan contra la pared o con los comederos produciéndose heridas, costras, caída del pelo. Los animales están intranquilos, no comen adecuadamente y este estrés puede complicarse con una infección bacteriana secundaria.
Pulgas. Son parásitos comprimidos lateralmente, su cubierta quitinizada le permite desplazarse con facilidad por el pelaje. Son saltadoras lo que les permite desplazarse con facilidad por el pelaje y brincar de un huésped a otro. Sus órganos bucales están adaptados para succionar, su alimentación es a base de sangre. Los huevos son puestos generalmente fuera del huéspedes en las hendiduras de los pisos o paredes, de tal forma que solamente las pulgas adultas son parásitas. El ciclo evolutivo bajo condiciones óptimas de temperatura y humedad se completa en 30 días. Entre las pulgas más frecuentemente encontradas en cuyes se mencionan al Echidnophaga gallinacia, laCtenocephalides canis y Pulex irritans, pulga de las gallinas, perro y hombre, respectivamente. Las pulgas causan severa irritación de la piel, anemia, intranquilidad que en infestaciones masivas pueden producir la muerte de los animales. Se han observado infestaciones masivas con un promedio de hasta 2 000 pulgas por animal.
Acaros. Son ectoparásitos microscópicos, o apenas visibles a simple vista, responsables de la sarna de los cuyes. El ciclo de vida tiene una duración de pocos días. Se alimentan de sangre y linfa de aquí que la anemia sea el síntoma constante. Además, las picaduras les provocan irritación, intranquilidad, pérdida de sueño y caída del pelo.
Se han señalado 3 especies de ácaros, de los cuales dos infestan a aves de corral, pero debido a la crianza mixta los cuyes son también parasitados (Esquivel, 1 994).
Dermanyssus gallinae, llamado también ácaro rojo, se alimenta mayormente durante la noche. En el día se introduce en huecos o grietas donde deposita sus huevos.
Ornithonysus silviarum, produce la sarna desplumante de las aves y difiere del anterior en que su alimentación es de forma más o menos continua, incluso durante el día. Al manipular los animales el ácaro pasa a las manos y brazos del operador.
Chiridiscoides caviae, acarosis que afecta a los cuyes; se observa caída de pelo, laceraciones en la piel y prurito. Los parásitos se localizan en los folículos de los pelos preferentemente en el cráneo y la cara.
Tanto piojos, pulgas y ácaros son capaces de producir una reacción hipersensible bastante severa en los cuyes agravando el cuadro clínico. Los animales afectados se rascan frecuentemente, la zona de la cabeza y cuello presentan grandes áreas desprovistas de pelo y el resto del pelaje luce sucio y desordenado.
El control se lleva a cabo mediante la limpieza y la desinfección de los corrales con insecticida, para lo cual es recomendable retirar los cuyes, teniendo especial cuidado de hacer una limpieza profunda de las grietas y agujeros, eliminando y quemando la cama. El tratamiento de los animales se realiza con insecticidas ya clorinados, fosforados o, mejor aun, piretroides, ya sea por espolvoreo, baños de inmersión o aspersión.
Se ha introducido al mercado la cyromazina (Larvadex), que se esparce sobre la cama, impide el desarrollo de larva a pupa, de forma que después de una aplicación semanal durante 6 8 semanas evita el desarrollo de nuevas poblaciones de pulgas. Si esta medida se combina con baños de inmersión o aspersión cada 15 días, se pueden controlar los ácaros después de dos meses.
Pérdidas de producción debido a enfermedades parasitarias
Pulgas (Pulex irritans). La infestación de ectoparásitos, particularmente aquellos producidos por pulgas, constituye un problema grave en la explotación de cuyes, habiéndose señalado una prevalencia de hasta 100 por ciento en cuyes de crianza familiar. Igualmente, con frecuencia se informa de brotes de infestación masiva en explotaciones de tipo comercial.
Las pulgas perforan la piel con su aparato bucal, produciendo una acción irritativa local acompañada de intenso prurito. Los animales afectados se tornan intranquilos por el escozor que provocan las pulgas en su acción hematófaga. En casos severos las lesiones pueden infectarse y los cuyes se enflaquecen. Algunos animales pueden desarrollar cuadros severos de dermatitis hipersensible.
Mediante una infestación experimental se midió el efecto producido en el crecimiento y consumo de alimento de cuyes destetados, comparándosele a un lote control libre de infestación. Los resultados de la infestación de Pulex irritans en cuyes muestran la alta susceptibilidad de esta especie a la infestación por estos ectoparásitos. Se observa que a los 15 días del experimento el promedio de la población de pulgas fue de 39, en tanto que al final, el promedio fue de 409, es decir que la población se incrementó 10 veces en 60 días.
Como resultado de la masiva infestación de pulgas, los animales muestran progresivamente gran intranquilidad, rascado continuo, mordeduras en las partes abdominales y frotado contra las paredes de la poza. Se produce perdida del pelo de la cabeza, orejas y cuello, lugar de alta concentración de pulgas. El resto del pelaje del cuerpo se presenta erizado, sucio y con lesiones traumáticas por el rascado. Con el incremento en la infestación de pulgas se observa una disminución en el consumo de alimentos, el suministro de alfalfa verde por animal por día fue de 60 g para ambos grupos, el consumo de concentrado en el grupo infestado fue 37 por ciento menor, en relación al grupo no infestado.
CUADRO 72 Promedio de la población de pulgas (Pulex irritans) en cuyes infestados naturalmente
Tratamiento |
Días experimentales |
||||
15 |
30 |
45 |
60 |
75 |
|
Infestado |
39 |
71 |
105 |
235 |
409 |
Control |
00 |
00 |
00 |
00 |
00 |
El resultado del análisis hematológicos, al final del experimento, evidencia que el principal efecto patológico se debe a los hábitos hematófagos de las pulgas que produjeron una anemia de tipo crónico (macrocíticahipocrómica), siendo los valores de glóbulos rojos, glóbulos blancos, hemoglobina y hematocrito estadísticamente significativos entre ambos grupos.
La repercusión de la infestación de pulgas en la producción de cuyes se puede observar en las ganancias diaria de peso, que fue mayor en el grupo no infestado (6,65 g), obteniéndose al final del experimento una diferencia de 134 g a favor del grupo no infestado.
Delmanisus (Dermanyssus gallinae). La crianza de cuyes soporta infestaciones agudas o crónicas de Dermanyssus gallinae, conocido como «chuchuy» o «arañita roja». Este caro es especifico de las gallináceas, actualmente convertido en parásito endémico de la crianza de cuyes tanto a nivel familiar como comercial. Los efectos que producen las infestaciones generan intranquilidad en los animales adultos y mortalidad en casos de infestaciones severas de animales jóvenes. Estos efectos se traducen en pérdidas económicas.
Los cuyes machos destetados se alimentaron con mezcla de rye grass (Lolium multiflorum) y trébol blanco (Trifolium repens), suministrada en forma restringida más un concentrado comercial y agua ad libitum. Los cuyes fueron infestados naturalmente con Dermanyssus gallinae (grado de infestación media de 1 500 ácaros por animal promedio), del grupo control fueron tratados con deltametrina (Butox al 2 por ciento) al inicio y después de cuatro semanas de evaluación.
Se encontró diferencia estadística significativa para incremento de pesos favorable para los cuyes libres de «chuchuy», así como también para las lecturas de glóbulos rojos. En cambio, el rendimiento de carcaza fue similar para ambos tratamientos (Florian, 1995).
Distomatosis o distoma hepático. El endoparásito que genera grandes pérdidas es la Fasciola hepatica. Para evaluar el efecto de diferentes grados de infestación con distoma hepático en cuyes, se inoculó con metacercarias a cuyes destetados y desparasitados contra ende y ectoparásitos. Todos los animales recibían una alimentación de concentradoad libitum (14,5 por ciento de proteína), alfalfa fresca suministrada restringida, y agua a voluntad.
Durante 11 semanas se evalúa el crecimiento de cuyes infestados con metacercaria. La infestación con menor carga (13 metacercarias) y mayor carga (20 metacercarias) fueron comparados con los cuyes no infestados, estos últimos mantuvieron un buen crecimiento y se mostraban vigorosos.
CUADRO 73 Pesos, consumos de alimento y valores ematológicos en cuyes infestados y no infestados con pulgas (Pulex irritans)
Control |
Infestado |
|
Período experimental (días) |
70 |
70 |
Peso (g) |
||
Inicial |
280,4 |
279,7 |
Final |
871,4 |
736,2 |
Incremento (g) |
||
Total |
591,0 |
456,5 |
Diario |
8,4 |
6,6 |
Consumo alimento (g) |
||
Alfalfa |
60,0 |
60,0 |
Concentrado |
18,6 |
11,7 |
Hemograma |
||
Glóbulos rojos (millones/mm3) |
5 290 |
3 650 |
Glóbulos blancos (miles/mm3) |
3 620 |
2 787 |
Hemoglobina (g/100 ml) |
13,1 |
8,4 |
Hematocrito (%) |
39,0 |
28,0 |
Fuente: Leguía, 1995.
CUADRO 74 Pesos, rendimientos de carcaza y análisis hematológicos en cuyes infestados y no infestados con Dermanyssus gallinae
Observaciones |
Libres |
Infestados |
Período Experimental (días) |
49 |
49 |
Peso (g) |
||
Inicial |
312 |
314 |
Final |
700 |
660 |
Incremento (g) |
||
Total |
388 |
347 |
Diario |
7,92 |
7,08 |
Carcaza |
||
Rendimiento (%) |
61,36 |
60,58 |
Hemograma |
||
Glóbulos rojos (millones/mm3) |
5 357 |
4 109 |
Glóbulos blancos (miles/mm3) |
4 840 |
5 126 |
Hemoglobina (g/100 ml) |
14,3 |
12,7 |
Hematocrito (%) |
42,8 |
39,2 |
Neutrofilos maduros (%) |
30,5 |
39,6 |
Neutrofilos inmaturos (%) |
7,6 |
9,5 |
Eosinofilos (%) |
1,5 |
0,95 |
Basofilos (%) |
- |
2,11 |
Monocitos (%) |
3,6 |
1,10 |
Linfocitos (%) |
57,6 |
47,7 |
Fuente: Florian, 1995.
El grupo de menor carga, desarrolló cuadro clínico subagudo y crónico de la enfermedad, similar a lo observado en vacunos y ovinos. Se logró sobrevivencia hasta la 10asemana. Los análisis de sangre mostraron eosinofilia, pero no se observó anemia. Los análisis de heces fueron positivos a huevos de Fasciola hepatica a la 8a semana post-inoculación. Se observó abdomen dilatado, pelo erizado, anorexia y decaimiento marcado a partir de la 9a semana post-inoculación. A la necropsia de los animales muertos, se recuperaron de 5 a 12 distomas, con longitudes de 9 a 25 mm. Los hígados estaban endurados, amarillentos, con necrosis, exudado fibrinoso, abscesos, pseudomembranas y conductos biliares dilatados. Los cortes histológicos del hígado de un animal que murió a la 9a semana post-inoculación mostraron degeneración grasa difusa, marcada dilatación y proliferación de conductos biliares acompañados de fibroplasia, eosinófilos y neutrófilos que invaden el parénquima hepático. La fibrosis y necrosis fue observada.
El grupo de mayor carga desarrolló síntomas clínicos similares a los observados en ovinos en la forma subaguda. Los análisis de sangre a la 2a semana post-inoculación indicaron, mediante el cambio en el valor de AST, daño hepático severo y eosinofilia. Todos los animales murieron antes de la 6a semana post-inoculación mostrando decaimiento, anorexia, abdomen dilatado, pelo erizado. El abdomen contenía líquido serosanguinolento. Del hígado se recuperaron de 13 a 15 distomas juveniles con longitudes de 4 a 7 mm. El hígado mostró abscesos principalmente en el lóbulo caudado y lateral izquierdo, y petequias en la superficie. Los análisis de heces fueron negativos.
La ganancia de peso en el grupo control fue de 48,4 g por semana, comparado con 31,4 g del grupo con menor inoculación y -38 g en el grupo con inoculación mayor. Tomando en cuenta las cargas inoculadas y los pesos semanales alcanzados se obtuvo una curva de regresión cuadrática que indica que cuando se inoculan cinco metacercarias la ganancia de peso se reduciría a 28 g de peso por semana, pero cuando se inoculan 10, 15 o 20 se perdería 30, 64 y 97 g por semana, respectivamente, produciendo la muerte (Levano, 1994).
Control de enfermedades parasitarias
Evaluación de métodos tradicionales en el control de enfermedades parasitarias en cuyes. El alto costo de los fármacos recomendados para el control de parásitos en cuyes, imposibilitan la adopción de tecnologías tendentes a mejorar las condiciones sanitarias de explotaciones con el sistema de crianza familiar. Los pequeños productores de cuyes utilizan una serie de productos tradicionales, de fácil acceso y bajo costo, para el control de enfermedades en sus criaderos. Actualmente se desconocen las dosis más efectivas y de menor riesgo, por lo que se viene investigando a fin de recuperar tecnologías tradicionales para el control de parásitos en cuyes.
Con este propósito se evaluaron extractos líquidos de ajo (Allium sativum), molle (Schinus molle), hierbabuena (Mentha arvensis) y ruda (Ruta graveolens). Se utilizaron 60 cuyes machos de 3,5 meses de edad, distribuidos en 5 lotes de 12 animales. Cuatro fueron infestados con la paraspirodera y el trichuris, y al quinto se lo mantuvo como control. Los lotes infestados fueron tratados con diferentes dosis de extracto liquido de las plantas antes mencionadas.
La efectividad de los tratamientos se determinó mediante análisis coprológicos antes y después de 24,48, 72 y 96 horas de dosificación. Para determinar la evolución de las cargas parasitarias residuales se hicieron, posteriormente, controles coprológicos a los 7,14, 21 y 28 días. El grado de lesiones causadas por los parásitos se observó en la necropsia del 50 por ciento de los animales tratados.
Del análisis de los resultados se concluyó lo siguiente:
· las dosis de 2,25 a 22,5 ml de extracto líquido de molle por kilogramo de peso vivo, no mostraron evidencia estadística que permitiera inferir que dichas dosis controlen las infestaciones de la paraspirodera y el trichuris;
· las dosis de 0,14 a 0,84 ml de extracto líquido de ruda por kilogramo de peso vivo, dieron como respuesta la ecuación Y = 31,449 + 5,155X, con una efectividad entre el 39,1 y el 66,3 por ciento, respectivamente;
· las dosis de 0,5 a 2,0 ml de extracto liquido de hierba buena por kilogramo de peso vivo, controlaron la paraspirodera y el trichuris con una fluctuación entre el 34,6 y el 44,3 por ciento, respectivamente; la efectividad de las dosis de 2,5 y 3,0 ml fue del 64,3 y el 72,3 por ciento, respectivamente;
· las dosis de 0,17 a 1,75 ml de extracto líquido de ajo por kilogramo de peso vivo, dieron como respuesta la ecuación Y = 31,136 + 2,479X1 + 0,208X2 con una efectividad entre el 31,5 y el 83,7 por ciento; las dosis de 0,17 y 0,35 mostraron similar respuesta (31,5 y 34,3 por ciento, respectivamente).
Figura 5 Efectividad de la dosificación con ajo, hierba buena y ruda sobre la Paraspirodera uncinata en cuyes
Evaluación de la ciromazina (Larbadex) en el control de pulgas en cuyes. El presente estudio fue realizado con la finalidad de evaluar la ciromazina (Larbadex) en el control de pulgas. Se utilizaron 100 cuyes infestados naturalmente, divididos en dos grupos: G1 (recría) y G2 (empadre), determinando previamente el grado de infestación. El experimento tuvo una duración de 10 semanas y se realizaron 5 diferentes tratamientos, con una repetición para cada grupo: Larvadex cama (T-1) Larvadex alimento (T-2); Larvadex cama y alimento (T-3); Larvadex cama y baño (T-4); Larvadex alimento y baño (T-5). En el tratamiento de Larvadex cama se espolvoreó Larvadex cada 3 días; en el de Larvadex alimento se introdujo en proporción de 5 ppm y se realizaron baños cada 3 semanas con deltametrina (Butox), y se realizaron conteos cada 2 semanas.
Al final del trabajo se realizó un conten total de pulgas y finalmente se observó un 100 por ciento de eficacia para los tratamientos 4 y 5, tanto para empadre como recría en la erradicación total de pulgas en cuyes. Fue seguido como eficacia por el tratamiento 3 (99 por ciento), para empadre y recría, y después por el tratamiento 1: 96 por ciento para empadre y 98 por ciento para recría; el tratamiento 2 dio el 60 por ciento para empadre y el 90 por ciento para recría. Por lo que se concluyó que los tratamientos 4 y 5 son los más eficientes para la erradicación de pulgas en cuyes (Sevilla, 1994).